AMORES QUE MATAN
El amor no cambia a nadie
Es cierto que hay un tipo de personas que abusan de los demás, que el rasgo fundamental de la personalidad es explotar al otro hasta dejarlo convertido en nada. Coincidiría con ese segundo tipo que comentas. Ese es un trastorno cada vez más presente. En la literatura actual sobre el tema hay varios autores, que desde una perspectiva dinámica califican a este tipo de sujetos como "el narcisista perverso". No solamente lo encuentras en la relación de pareja. También sucede en el trabajo (mobbing"), en la amistad, en el colegio (especialmente en los institutos),etc. No es nada fácil dehacerse de estas relaciones, porque explotan el lado dependiente del dominado. Lo único que ellos temen son "sus propias armas", pero para los sujetos ordinarios no es fácil emplearlas, por lo que siempre están en situación de indefensión.
Lo mejor es dehacerse de esa relación lo antes posible, en caso contrario las victimas lo pasan fatal. No es fácil tampoco hacer ver la realidad a los demás, ya que el narcisista perverso suele ser inteligente y seductor, ejerce su tirania de manera psicológica no física, y siempre lo hace de forma indirecta con disimulo, cuando hay presentes otras personas. Por ello cuando la victima cuenta a alguien lo que le sucede: el maltrato, nadie le cree. Acaban pensando que quien está desequilibrada es ella. Esa es otra de las intenciones del perverso, hacer creer a los demás que la victima no es una persona mentalmente sana. La verdadera finalidad del perverso es el suicidio del otro, o por lo menos su destrucción psicológica. Son frios, calculadores, sin entrañas, creen de verdad en su superioridad. Manipulan el entorno a su antojo sin que nadie se de cuenta, solamente la victima.
Este maltrato no es físico, pero a veces es incluso peor. El transfondo psicológico de este psicópata es muy similar al que comenta hirimoto. En el amor son una pareja desastrosa, de esas que al prinicipio te hacen pensar que has encontrado a la mejor persona del mundo, a la que más te querra, ya que son muy caballeroros con los demás en sus primeras relaciones o en las relaciones superficiales (por eso los vecinos dicen cuando se enteran, es imposible no me lo puedo creer, parece tan buena persona y atento) pero pasando un tiempo aparece la verdadera personalidad: los primeros insultos, las primeras demostraciones de que "eres una mierda porque no sabes ni hacer una cama ", "esto está quemado", "estoy harto de que te vayas con tus amigas", etc. Los miedos a las broncas y al menosprecio acaban por destrozar a la persona que los sufre, hasta al punto de que llegan a sentirse de verdad inferiores, su autoestima baja tanto que sienten que sin esa persona no podrían vivir. Piensan que en el fondo lo quieren, que él es bueno, solamente tiene mal carácter. Ese es el punto de inflexión, a partir de aquí los ataques del perverso son cada vez peores. Cuando se da cuenta de que la víctima no se defendera es cuando más ataca. Son como fieras sanguinarias. Hirigoyen, una criminalista fráncesa especializada en el tema los denomina "terroristas psicológicos".
P. Pérez Castelló
Es cierto que hay un tipo de personas que abusan de los demás, que el rasgo fundamental de la personalidad es explotar al otro hasta dejarlo convertido en nada. Coincidiría con ese segundo tipo que comentas. Ese es un trastorno cada vez más presente. En la literatura actual sobre el tema hay varios autores, que desde una perspectiva dinámica califican a este tipo de sujetos como "el narcisista perverso". No solamente lo encuentras en la relación de pareja. También sucede en el trabajo (mobbing"), en la amistad, en el colegio (especialmente en los institutos),etc. No es nada fácil dehacerse de estas relaciones, porque explotan el lado dependiente del dominado. Lo único que ellos temen son "sus propias armas", pero para los sujetos ordinarios no es fácil emplearlas, por lo que siempre están en situación de indefensión.
Lo mejor es dehacerse de esa relación lo antes posible, en caso contrario las victimas lo pasan fatal. No es fácil tampoco hacer ver la realidad a los demás, ya que el narcisista perverso suele ser inteligente y seductor, ejerce su tirania de manera psicológica no física, y siempre lo hace de forma indirecta con disimulo, cuando hay presentes otras personas. Por ello cuando la victima cuenta a alguien lo que le sucede: el maltrato, nadie le cree. Acaban pensando que quien está desequilibrada es ella. Esa es otra de las intenciones del perverso, hacer creer a los demás que la victima no es una persona mentalmente sana. La verdadera finalidad del perverso es el suicidio del otro, o por lo menos su destrucción psicológica. Son frios, calculadores, sin entrañas, creen de verdad en su superioridad. Manipulan el entorno a su antojo sin que nadie se de cuenta, solamente la victima.
Este maltrato no es físico, pero a veces es incluso peor. El transfondo psicológico de este psicópata es muy similar al que comenta hirimoto. En el amor son una pareja desastrosa, de esas que al prinicipio te hacen pensar que has encontrado a la mejor persona del mundo, a la que más te querra, ya que son muy caballeroros con los demás en sus primeras relaciones o en las relaciones superficiales (por eso los vecinos dicen cuando se enteran, es imposible no me lo puedo creer, parece tan buena persona y atento) pero pasando un tiempo aparece la verdadera personalidad: los primeros insultos, las primeras demostraciones de que "eres una mierda porque no sabes ni hacer una cama ", "esto está quemado", "estoy harto de que te vayas con tus amigas", etc. Los miedos a las broncas y al menosprecio acaban por destrozar a la persona que los sufre, hasta al punto de que llegan a sentirse de verdad inferiores, su autoestima baja tanto que sienten que sin esa persona no podrían vivir. Piensan que en el fondo lo quieren, que él es bueno, solamente tiene mal carácter. Ese es el punto de inflexión, a partir de aquí los ataques del perverso son cada vez peores. Cuando se da cuenta de que la víctima no se defendera es cuando más ataca. Son como fieras sanguinarias. Hirigoyen, una criminalista fráncesa especializada en el tema los denomina "terroristas psicológicos".
P. Pérez Castelló

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